Quiero compartir algunas reflexiones acerca de los miedos, los temores y las dudas que saltan a nuestros pensamientos.
El día sábado 12 de septiembre se me vinieron todos los miedos y las dudas a la mente. Me dejé temer, me entregué al sufrimiento y a la aflicción. Miedo a la falta de trabajo, miedo al desamor, miedo al odio y la guerra, miedo a la duda y a las limitaciones...todo!
Hace muchísimos meses que no me pasaba, he vivido durante un largo tiempo en un estado de bienestar permanente, con los altibajos normales superables al segundo, pero muy bien en general.
Lo que quiero compartir son algunas reflexiones derivadas de esta experiencia que me extrañó vivir con esa intensidad, pero que luego comprendí su significado.
Lo primero es que la vida, cuando estamos en un camino de búsqueda espiritual, nos pone a prueba la confianza y seguridad en nosotros mismos y en que nunca seremos abandonados por nuestro espíritu, si así lo decidimos y lo dejamos actuar en nuestro beneficio. Saber que nuestros deseos y sueños ya son una realidad en virtud de nuestras decisiones y en virtud del poder de nuestro Ser eterno y absoluto: nuestra esencia. Es dar por hecho nuestro cuidado y bienestar, es como saber que ya pasaste de curso, sólo que debes seguir rindiendo exámenes.
La segunda lección aprendida es que cuando estás en estado de angustia por tus dudas y miedos, una de las maneras más efectivas para liberarse es entregarte y abrazar el dolor y dejarte llevar por sus caricias de acero, su trago amargo y luego sentir amor por todo lo que te produce aflicción, ¿acaso no hay mayor amor, que amar a tu enemigo?... Cuando ames a tu enemigo amarás todo la existencia y así te harás libre, porque el que ama es tu espíritu superior y el que sufre es solo tu cuerpo.
Una de las técnicas que estoy recién aprendiendo para obtener libertad real y no dejarse gobernar por los sentimientos negativos y los miedos es la "observación". Como dije, es algo que recién estoy aprendiendo, pero diré de que se trata básicamente.
Sal de tu cuerpo, en la imaginación, y observate. Observa como te sientes, lo que piensas, lo que reflejas en tu rostro, todo, y luego advierte qué ves como espectador de tí. Sabrás que lo que adviertes le puede ocurrir a tu cuerpo, a tu mente, pero no A TI, y lo que tú eres, es tu espíritu, es decir, el que observa, y al observado es al que le pasan los acontecimientos, de esta manera podrás hacerte inmune y no podrás ser gobernado por las emociones, porque ellas no son tú, tu espíritu y conciencia están por sobre lo que nos ocurre y dejarás de ser una víctima de los sentimientos y emociones destructivos...
Eso es básicamente, hay mucho que aprender de la técnica de observación. Lo puedes estudiar en detalle en el libro "Tus Zonas Sagradas" de Wayne Dyer.
Esperando haber hecho un aporte para tí, me despido con afecto.
Eduardo.
martes, 15 de septiembre de 2009
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